Grados de peligro en el desprendimiento de placenta

El desprendimiento de placenta, es uno de los problemas con los que se puede encontrar una mujer durante el período de gestación. Este síntoma, se deriva cuando la placenta, se separa del útero en donde está ubicada, en consecuencia, los vasos sanguíneos se rompen.

Esto suele ocurrir sobre la semana 20 de gestación, aunque normalmente se puede dar liga sobre el tercer trimestre, es decir, finalizando el parto e incluso durante el mismo momento de dar a luz.

Se agravan así los síntomas que pudieran ocurrir como hemorragias, daños en el cerebro y riñones, parto prematuro o muerte del bebé… pero todo depende de la proximidad o lejanía del parto. Conozcamos las consecuencias que pudieran darse lugar, según la fecha en cuando se produjera.

Si es leve y se está cerca de la fecha del parto, es probable que el nacimiento se adelante, de ocurrir esto, se tendría que hacer la inducción o cesárea, pues es mejor que nazca el bebé antes de aumentar los riesgos. Si está fuerte y tiene bien desarrollados los pulmones, no tiene por qué existir ninguna complicación extrema.

Si es leve y no se está cerca del parto, la observación del embarazo, ha de ser constante mediante el hospital, con monitores, intentado mantener al bebé el máximo tiempo posible dentro de la madre, pues todavía no está lo suficientemente maduro para sobrevivir fuera del útero. Si no se puede mantener en estas condiciones (antes de la 34 semana), se intentará madurar los pulmones (órgano vital para sobrevivir). En esta ocasión se realiza cesárea, pues la inducción, da lugar a fuertes hemorragias.

Escrito por Belen | 23 de marzo de 2012 | 0 comentarios
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Desprendimiento de placenta

En los períodos de gestación, suceden a veces complicaciones. Una de ellas, es el desprendimiento de la placenta, esta puede ser parcial o total. Esto sucede cuando la placenta se separa del útero y a consecuencia de ello, los vasos sanguíneos se rompen. Este síntoma, generalmente, aparece durante el tercer trimestre, aunque se dan casos que ocurre durante el parto, generando problemas como:

-hemorragias que ponen en riesgo a la madre y al bebé (si esta se descontrola, puede causar la muerte)

-si hay escaso flujo de sangre debido a la rotura de los vasos, el riñón y el cerebro, se pueden ver dañados

-si este desprendimiento, ocurre antes de las semana 37, el parto se vuelve prematuro e incluso el bebé puede morir

-hemorragia después del parto

Los síntomas que conlleva este desplazamiento de placenta son:

-sangrado de la vagina (puede ser leve si se encuentra oculto)

-dolores abdominales de repente

-contracciones del útero de forma continuada

-malestar, náuseas, vértigos, mareos…

-mucha sed

-el líquido amniótico tiene sangre

-el bebé disminuye el movimiento y le causa sufrimiento

Si tienes alguno de estos síntomas, has de acudir al médico inmediatamente para comprobar si se trata de desprendimiento y qué gravedad tiene. Si es leve, no es peligroso, pero ante todo, hay que medir la gravedad, pues un hecho de estas características, no se puede detener ni la placenta remplazar. Si se está cerca de la fecha del parto, este se puede adelantar a través de inducción o cesárea.